
Consejos
Una separación implica un profundo impacto emocional en los hijos por muy “bien que se haga”. El mal control de la diabetes puede ser una llamada de socorro del niño, una forma de alertar y comunicar que, más allá de la diabetes, algo no funciona.
En ocasiones, al llegar a la adolescencia, el niño que llevaba “bien” su diabetes ha dado paso a otro que se muestra rebelde, abandona la dieta y se olvida de lo que ya sabía.
Pasar del control al apoyo manteniendo cierta supervisión puede ayudarle a trabajar su autonomía y conseguir que lleve un mejor control.
Reforzar positivamente a un adolescente cuando se comporta como esperamos puede aumentar su motivación y ayudarle a llevar un buen control de la diabetes. Nuestra conducta como padres y educadores es clave para aumentar su autoestima, el deseo del éxito y evitar la sensación de fracaso.
Vivir con diabetes es tarea complicada para los niños y para los padres. Te damos algunas claves para aprender a manejar adecuadamente la ansiedad y demás emociones que pueden aparer en la convivencia con la diabetes.
“¿Estás alto?” es casi siempre la pregunta estrella. Sin embargo, debemos recordar que el niño es siempre más importante que el control de la diabetes.