Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

Diez situaciones que deterioran la comunicación entre padres e hijos

Niño aprendiendo a pedalear un triciclo con su padre - Stacy Brunner - Flickr - CC BY-NC-SA 2.0
Edad: 
0 a 5, 6 a 8, 9 a 13, 14 a 18
Emociones

La educación de nuestros hijos es una tarea diaria y un esfuerzo de imaginación y amor. La educación de un niño con diabetes es la misma que la de cualquier otro niño sin diabetes, sólo que debemos incluir todo lo relacionado con la enfermedad.

La comunicación es un aspecto muy importante en la educación; debemos escuchar lo que el niño cuenta sobre sus cosas, sobre la diabetes, sus pensamientos y sentimientos acerca de ella. Es normal que, en ocasiones, se sienta triste o enfadado por las dificultades diarias y necesite consuelo y comprensión.

Debemos intentar aceptar al niño como es, con sus virtudes y debilidades. El niño es siempre más importante que el control de la diabetes. Es frecuente que los propios niños sientan que lo único que les importa a sus padres son sus niveles de azúcar. Esta es –casi siempre- nuestra pregunta estrella: “¿estás alto?”. Y si la respuesta es afirmativa: “¿qué has comido?” “¿qué has hecho?”.

Procuremos que la preocupación por sus niveles de azúcar no sea el eje de nuestra conversación. Podemos preguntar primero por sus actividades, escuchar lo que nos cuenta, comentar algo sobre nosotros mismos o sobre los acontecimientos del día.

Estas son algunas de las situaciones que con frecuencia deterioran la relación entre padres e hijos:

  1. Ser excesivamente permisivo. Un padre permisivo ejerce poco o nada de disciplina. Considera que las inyecciones diarias y las restricciones alimentarias son demasiado para su hijo. La excesiva tolerancia evita conflictos en un principio, pero a la larga los hijos desarrollan poca tolerancia a la frustración y sentimientos de incompetencia. Los niños necesitan límites, objetivos claros y una autoridad positiva para sentirse seguros.
     
  2. Ser excesivamente exigente. Imponer las normas con una disciplina rígida e inflexible. No se negocia. Es cierto que algunas reglas del tratamiento no son negociables pero es importante darse cuenta de cómo los niños pueden ir cambiando en función de la edad y de sus competencias.
     
  3. Ceder después de decir no. Es importante pensar bien antes de decir no, es importante mantener las decisiones. En cambio, el sí, sí se puede negociar.
     
  4. No cumplir promesas o amenazas. Por ello hay que ser realistas a la hora de hacerlas. 
     
  5. La falta de coherencia, tanto individual como entre padre y madre. Los hijos nos observan y detectan las incoherencias.
     
  6. No escuchar al hijo. Es una queja frecuente por parte de los niños. A pesar de la falta de tiempo y el cansancio, es importante mirarles, preguntarles por otros temas ajenos a la diabetes y dedicarles atención.
     
  7. Exigir éxitos inmediatos. El aprendizaje del tratamiento de la diabetes requiere paciencia con sus correspondientes errores. Hay que valorar más el esfuerzo que los resultados. Los errores no son fracasos, podemos aprender de ellos.
     
  8. No controlar nuestras emociones. Gritar, perder los nervios, insultar o excedernos en la ira, puede suponer humillación para el niño y afecta a su autoestima. Es conveniente afrontar las situaciones complicadas desde un estado de ánimo tranquilo.
     
  9. No resaltar los éxitos. El refuerzo positivo es muy valioso. Es frecuente que los hijos se quejen de que los padres sólo les dicen lo que hacen mal y no valoren sus esfuerzos.
     
  10. Censurar al hijo. Buscamos mejorar conductas concretas y el niño debe entender esto. Por ello es mejor huir de la generalización y centrarse en instrucciones concretas, no en la personalidad del niño.

Seguramente todos hemos cometido en alguna ocasión los errores sobre los que acabamos de reflexionar. Es normal, educamos todos los días. En la relación con los hijos lo que deja huella es lo que se hace continuamente. Por ello es interesante que cada padre considere, desde el amor y el sentido común, las actuaciones que pueden deteriorar la relación con sus hijos y trate de evitarlas.

Última modificación: 
03/09/2018