Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

Cuidar al que cuida (si eres “el otro”)

Cuidar al que cuida (si eres “el otro”)
Edad: 
0 a 5, 6 a 8, 9 a 13, 14 a 18
Emociones

Cuidar a un hijo o hija con diabetes tipo 1 puede ser una tarea agotadora. Seguro que ya lo has experimentado. Son muchas las cosas que hay que tener en cuenta, muchas las responsabilidades a asumir y, sobre todo, mucha la variabilidad y las excepciones.

Por eso, aunque sea uno de los cónyuges quien se encargue de ello principalmente, es importante evitar que lo haga de manera exclusiva (o casi).

Es recomendable que, cada cierto tiempo, la pareja revise las tareas que cada cual tiene asignadas y, si se puede, se distribuyan de otra manera más efectiva.

De nuevo, quisiera apuntar que no hay dogmas, que cada familia funciona según sus propias circunstancias.

Algunas preguntas a responder(te)

Si eres “el otro” o “la otra” y tu papel es ayudar a quien ha asumido la responsabilidad principal del cuidado de la diabetes tipo 1 de tu hijo o hija, podrías comenzar la reflexión respondiendo algunas preguntas:

  • Según las posibilidades de cada uno, ¿es mejorable el reparto de tareas?
  • ¿Es excesiva la carga que soporta mi cónyuge?
  • ¿Hay algo más que pueda hacer por su bienestar?
  • ¿Podría implicarme más en la atención de la diabetes?
  • ¿Con qué dificultades me encuentro? Algunos ejemplos:
    • No me deja ayudar.
    • No dispongo de tiempo.
    • No sé tanto de diabetes como mi pareja.

¿Qué puede llegar a suceder?

Fruto de las exigencias que impone el cuidado de la diabetes tipo 1, quien ha asumido mayor responsabilidad en el mismo, puede entrar en crisis. Entonces expresa su queja con expresiones como “todo lo tengo que hacer yo”, “nadie me ayuda”, etc.

Eso no sólo repercute en el cuidado de la diabetes, sino que genera malestar en la persona, incrementa la tensión conyugal y enrarece el ambiente familiar.

Así que se convierte en una situación a resolver. Y tú no estás al margen.

Explicar el estado actual de cosas

Es muy probable que no sea una única causa lo que provoca esta situación. No obstante, eso no significa que el cambio haya que darlo por imposible.

Veamos algunos de los comentarios que he escuchado en el cuidador auxiliar cuando he abordado este tema con parejas.

  • Mis horarios de trabajo me impiden encargarme de ciertas cosas.
  • Yo asumo otras tareas en la familia. Así lo acordamos entre ambos.
  • Ella (él) lo hace muchísimo mejor que yo.
  • Es por fuerza de la costumbre.
  • Cada vez que tomo alguna decisión sobre el cuidado de la diabetes, lo critica.
  • No me deja ayudar.
  • Opinamos de forma diferente. Lo dejo hacer y así no discutimos.
  • Nuestro hijo (hija) siempre ha preferido que le ayude mi pareja (“tú no, que no sabes”).

En numerosas ocasiones no se tiene en cuenta que tras la queja relacionada con la carga de trabajo que supone (“no me ayudas lo suficiente”), existe otra, quizás más importante: No valoras todos los sacrificios personales que tengo que hacer para ayudarle a cuidar su diabetes.

¿Cómo puedes mejorar la situación?

  1. Proponle revisar juntos la distribución de las tareas diarias por si caben mejoras.
  2. Cuida al que cuida. Eres consciente del desgaste que supone cuidar a alguien. Por eso en tu mano está facilitarle:
    • Desconexiones. “Estudiemos cómo puedes liberarte para ir los martes a esa actividad que tanto te gusta y tanto bien te hace”.
    • Reconocimiento. Transmítele explícitamente tu agradecimiento por todo lo que hace. Una buena idea es organizar por sorpresa algo que le entusiasme. Mejor si es compartida (os acercará más).
    • Revisiones. Con el fin de evitar que estalle la situación, conviene establecer un momento periódico para comprobar cómo van las cosas. Así la sangre no llegará al río.

¿Encargarse de la mitad de las tareas?

En mi opinión es un error distribuir las tareas al 50 %. No creo que sea la mejor solución el que cada uno realice la mitad de las glucemias, se encargue de noches alternas, acudan alternativamente a las citas con el médico, etc.

A mi juicio lo que se ha de buscar es que en ambos exista la misma implicación: el 100 %.

Se puede confirmar si se responde afirmativamente a la pregunta: ¿Cualquiera de los dos, indistintamente, podría encargarse de esa tarea?

Luego en el día a día, dependerá de la disponibilidad de cada uno. Si la de uno de los cónyuges es mayor, se encargará de realizar la tarea concreta. La gran diferencia está en que tendrá la certeza de que su cónyuge la podría hacer igual de bien si fuera necesario.

Para lograr ese grado de desempeño, ambos deben tener, no solo la misma formación diabetológica, sino también en cada momento, estar al corriente de cómo se encuentra la diabetes (si se ha modificado la pauta, si está especialmente indomable, etc.).

No solo depende de que los cónyuges quieran, sino de que hayan sabido establecer un momento periódico en sus rutinas para hablar sobre cómo va todo.

¿Qué tal si le propones quedar todos los primeros martes de mes para ir a comer de menú y hablar de ello? Es más, ¿y si empiezas sorprendiéndole con un fin de semana en un hotel con encanto para agradecerle todo lo que hace?

Última modificación: 
20/04/2022