Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

El burnout en los padres

El burnout en los padres
Edad: 
0 a 5, 6 a 8, 9 a 13, 14 a 18
Emociones

El burnout o desgaste del cuidador es una situación frecuente pero peligrosa. Te ofrecemos algunas sugerencias para proteger tu salud mientras cuidas a tu hijo o hija con diabetes tipo 1.

Encargarse del cuidado de alguien con diabetes puede ser una tarea dura para cualquiera. Son muchas las demandas, múltiples los cuidados que hay que proporcionar y pocos los momentos de desconexión.

No es extraño, entonces, que el cuidador primario corra el riesgo de ir agotándose en esa tarea y deba encarar el llamado burnout del cuidador.

Cada familia tiene su propia forma de funcionar, por lo que, en lo que respecta a lo que está aquí escrito, conviene que te preguntes: ¿en mi caso esto es cierto?

  • Si la respuesta es no, ¡mucho mejor!
  • Si, por el contrario, es sí, entonces lee las sugerencias que te ofrecemos. Quizás algunas de las ideas te sean útiles.

Antes de continuar, conviene establecer una serie de premisas:

  1. Es extremadamente frecuente que uno de los padres asuma la mayor parte de responsabilidad respecto al cuidado.
  2. Generalmente, aunque no siempre, es la madre quien acepta ese papel.
  3. El burnout o desgaste del cuidador no aparece de la noche a la mañana. Se va fraguando poco a poco.
  4. Es una situación que provoca agotamiento (físico y mental).
  5. Una adecuada gestión de la forma de cuidar ayudará a prevenir el burnout en quien se dedica a cuidar.

 ¿Qué es el burnout del cuidador?

En líneas generales, el burnout es una situación en la que se observa un progresivo desgaste físico, mental y emocional en la persona como consecuencia de tener que cuidar de alguien.

  1. Desgaste físico: el hijo o hija con diabetes necesita cuidados a tiempo completo. Quizás no sea una asistencia descomunal, pero se deben tener en cuenta infinidad de tareas (pequeñas y grandes). A ello se suma el hecho de que hay labores que se realizan por la noche y que impiden que el sueño sea reparador. Como sabes, empezar la jornada sin el suficiente reposo presagia que esta será dura.
  2. Desgaste mental: es muy difícil poder desconectar del cuidado y dedicar los pensamientos a otros menesteres. Incluso cuando no está presente quien tiene diabetes, se suele estar alerta, con el teléfono a mano, "por si ocurre algo". Además, los cálculos a realizar son constantes y exigen toda la atención (cálculos relacionados con la alimentación, la dosis de insulina, el horario escolar…).
  3. Desgaste emocional: debido a la presión que se soporta, es fácil que afloren emociones negativas asociadas al hecho de cuidar. Es frecuente la aparición de sentimientos como tristeza, frustración, enfado, miedo, soledad, culpa... Son indicadores de una situación de burnout en quien cuida.

Qué convierte el cuidado en estresante

  1. Presión por la responsabilidad (cuidados que se deben proporcionar, control de la alimentación...). En edades tempranas, será a ti a quien pregunte el profesional de la salud mientras analiza los datos. Esa situación puede ser experimentada como un examen sobre tu propia capacidad para cuidar.
  2. Si te equivocas, quien lo sufre es quien más quieres. Un error de cálculo que desemboque en una hipoglucemia a lo peor te causa un sentimiento de culpabilidad. Y, créeme, en asuntos de diabetes es imposible no equivocarse alguna vez.
  3. La dedicación excesiva a tu hijo o hija provoca que desatiendas tus propias necesidades. Erróneamente puedes pensar que su cuidado está antes que el tuyo.
  4. Sufrir sin derecho a queja. Aunque sientas frustración, tal vez pienses que la única persona que tiene derecho a lamentarse es la que tiene diabetes y no tú.
  5. Suspicacia con otros cuidadores (pareja, profesores, familiares...). Ser tú quien asuma el cuidado a lo mejor te hace sentir que los demás no lo hacen tan bien o de la forma que consideras oportuna.

Sugerencias para prevenir el burnout o agotamiento

Estas sugerencias tienen como fin prevenir la aparición del burnout del cuidador o atenuar sus efectos nocivos:

  1. Comparte las tareas. Delega de forma planificada. Si tienes pareja, es fundamental contar con su participación. En familias monoparentales, sugiero que se busque ayuda en el entorno familiar o de amistad. Todos necesitamos aliviar la carga del cuidado al menos unas horas al día.
  2. Busca "ventilar" tus emociones. Hablar con personas queridas de los sentimientos que tienes respecto del cuidado aligerará tu carga emocional. También es una gran idea compartir con otros cuidadores primarios las propias experiencias y sentimientos. Ya se sabe: "mal de muchos, consuelo de TODOS".
  3. Fórmate en diabetes. Está claro que, cuanto más sepas y más destrezas adquieras, mejor y con menos desgaste resolverás las dificultades con las que puedas toparte.
  4. Mímate. Solo estando bien podrás ayudar. Haz ejercicio, come y duerme bien. Pero también dedica tiempo a realizar actividades de ocio y a alimentar tus relaciones. Evita aislarte. Piensa que el sacrificio total es absurdo y poco operativo.
  5. Perdónate por sentir lo que quiera que sientas: tristeza, enfado, ansiedad... No elegimos las emociones que experimentamos, pero sí la forma de gestionarlas.

En resumen, sea por egoísmo o por atender mejor a quien tiene diabetes, es imperioso que dediques tiempo a cuidarte.

Recuerda: el burnout o desgaste resta felicidad y es la antesala de muchos trastornos psíquicos.

Última modificación: 
02/04/2022