Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

Hablemos de sexo

Adolescente hablando con su padre dentro de un coche - Barry Lenard - Flickr - CC BY-NC 2.0
Edad: 
9 a 13, 14 a 18
Emociones

La clave que determina la adecuada sexualidad del adolescente y futuro adulto está en la educación sexual recibida. 

Debemos tratar con nuestros hijos los temas relacionados con la sexualidad desde que son pequeños, adaptando la conversación a su edad y siendo accesibles cuando ellos quieran hablar. Invertir tiempo y esfuerzo desde edades tempranas facilita la disminución de futuras conductas de riesgo.

Es durante la adolescencia cuando la conducta sexual suele crear inquietud en los padres. A los padres y madres nos cuesta, por lo general, entender a los hijos como seres sexuales.

Es importante preparar a nuestros hijos de forma gradual para que tomen decisiones responsables cuando sean activos sexualmente. Debemos brindarles información útil y clara que les transmita nuestros valores acerca de la sexualidad. Aunque no los adopten en el futuro, les servirán de referencia y les ayudarán a establecer su propio sistema de comportamiento.

Algunos adultos parecen sentirse amenazados por los comportamientos del adolescente en esta materia y tratan de regularlos de manera ilógica, como lo demuestra el hecho de que se pretenda, a veces, suprimir la educación sexual ("mejor no dar ideas"), restringir la información de métodos anticonceptivos  ("es mejor que tengan miedo al embarazo”) o fingir que la sexualidad del adolescente no existe en absoluto.

La diabetes puede producir preocupación y estrés al joven, temor a ser rechazado, así como pensamientos negativos (“¿quién me va a querer con esta enfermedad?”). Un adolescente se preocupa por su atractivo y apariencia, y a un adolescente con diabetes puede resultarle difícil aceptarse a sí mismo. Resultaría útil que pudiera expresar su frustración y dudas sin sentirse juzgado.

Es positivo:

  • Dialogar evitando los sermones y las personalizaciones que le pondrán a la defensiva. 
  • Escuchar sus opiniones para entender, ponernos en su lugar y reconducir las dificultades, las dudas e incluso la rebeldía.  
  • Conocer sus principales preocupaciones acerca de su sexualidad y de cómo puede verse afectada por la diabetes.

La diabetes no debe ser una excusa para dificultar la independencia progresiva de los jóvenes y mantener un control que suponga una mayor tranquilidad para los padres. No olvidemos que la diabetes es importante pero el desarrollo de nuestros hijos lo es más aún.

Es lógico que te resulte difícil admitir que tu hijo con diabetes experimente cosas nuevas, sobre todo si alguna de ellas conlleva riesgos. Pero es necesario que le muestres confianza, para que sea capaz de desarrollar sus propias soluciones a esta edad. Eso sí, debes asegurarte de que sabe cómo evitar extremos metabólicos y cómo obtener ayuda en caso de emergencia.

La familia y el equipo médico deben hablar y asesorar a los jóvenes, de forma regular, sobre las conductas de riesgo y sus consecuencias sobre la salud.

Imagen: Barry Lenard - Flickr - CC BY-NC 2.0

Última modificación: 
23/07/2018