Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

Dietas proteicas, deporte y diabetes

Dietas proteicas, deporte y diabetes
Edad: 
9 a 13, 14 a 18
Ejercicio físico
Serafín Murillo
Serafín Murillo
Nutricionista

El ejercicio físico y el deporte son una de las bases para el tratamiento de la diabetes tipo 1. Algunos estudios relacionan el entrenamiento habitual con una mejora del control glucémico.

Además, hacer ejercicio o practicar el deporte que más te guste es fundamental para “llevar bien” la diabetes. Las personas activas tienen un mejor estado de salud que aquellas que mantienen un estilo de vida sedentario.

En algunos deportes, el rendimiento se asocia con el incremento o desarrollo de la masa muscular. Esto es fundamental en muchos deportes de contacto (kárate o judo), en deportes de fuerza (como crossfit o halterofilia) o en otros muchos deportes de equipo (como algunas posiciones de fútbol o baloncesto). Otras veces, el incremento de masa muscular se busca con un fin estético, como es el caso del culturismo.

La alimentación es fundamental para conseguir un buen rendimiento físico en muchos deportes. También es necesaria una pauta alimentaria adaptada a las necesidades de cada persona, cuando se quiere lograr un incremento de la masa muscular. No obstante, es habitual que muchos deportistas simplifiquen este complicado proceso y piensen que conseguirán la formación de masa muscular con la siguiente fórmula:

Masa muscular = entrenamiento de pesas + dieta alta en proteínas

Muchos deportistas se centran en seguir sus rutinas de entrenamiento y mantener una dieta muy rica en proteínas, basada en carne, pollo, huevo, pavo, jamón e, incluso, suplementos de proteína en polvo (batidos de proteína).

Al mismo tiempo, se reducen o eliminan alimentos ricos en hidratos de carbono. Con ello, se pasa de una alimentación equilibrada y saludable a una pauta de comidas totalmente desequilibrada y monótona.

4 errores típicos de las dietas altas en proteínas

1. No valorar la proteína que ya se come normalmente

La alimentación habitual aporta proteínas mediante diferentes alimentos. Además de carnes, pescados, huevos o lácteos, los alimentos de origen vegetal también aportan proteína. Por ejemplo, las legumbres, los frutos secos o los cereales también contienen una parte de proteína que se suma al aporte proteico total.

2. Tomar suplementos de proteína en grandes cantidades

Los suplementos o batidos de proteínas no son un superalimento ni tienen un efecto mágico. Solo por tomar batidos de proteínas no se aumenta la masa muscular si el resto de la alimentación no es de calidad.  La mayoría de estos alimentos se elaboran a base de proteína extraída de la leche. Por tanto, no tiene sentido tomar este tipo de batidos si ya se ingieren alimentos ricos en proteínas, como carne, pescado, huevo o legumbre.

3. Eliminar grupos de alimentos

A veces, al aumentar el consumo de alimentos proteicos se tiende a limitar o eliminar otros grupos de alimentos. Ni las proteínas son tan buenas ni los hidratos de carbono son tan malos. El deportista necesita un equilibrio de nutrientes. Si no lo tiene, su rendimiento bajará o tendrá más lesiones de lo habitual.

4. No tener en cuenta el efecto de las proteínas sobre la glucemia

En efecto, tomar grandes cantidades de alimentos ricos en proteínas también puede aumentar los niveles de glucosa en sangre.

A diferencia de los hidratos de carbono, las proteínas solamente incrementan la glucemia cuando se toman en exceso. Así, las proteínas que el organismo no utiliza se pueden transformar en glucosa unas 2-3 horas después de haberlas ingerido.

Por ejemplo, un suplemento de proteínas tomado en forma de batido en la merienda podría dar lugar a una hiperglucemia antes de la cena. Para evitarlo, no se deben ingerir altas cantidades de proteínas en una sola toma, y es mejor distribuir los alimentos proteicos en diferentes comidas a lo largo del día.

Pasos antes de iniciar un cambio de alimentación

Si eres un deportista con diabetes y estás pensando en iniciar un cambio en tu alimentación, antes de hacerlo debes consultar con tu profesional sanitario para:

  1. Valorar si tu alimentación habitual ya incluye la cantidad de proteínas que necesitas para realizar tu deporte.
  2. En caso de que necesites un mayor aporte proteico, acordar de qué forma se puede adaptar mejor a tus pautas de insulina.

Uno de los errores más comunes que se cometen es dejarse aconsejar en materia de alimentación y ejercicio físico por personas que no conocen la diabetes. Esto puede causar una falta de rendimiento en el deporte y, mucho más importante, una alteración del control de la diabetes.

Si eres deportista, infórmate correctamente y consulta con tus profesionales sanitarios antes de modificar tus pautas alimentarias. Así mejorarás tu rendimiento y evitarás problemas.

Última modificación: 
22/05/2019